Lo Femenino en el Círculo Sagrado

11 sept. 2008

MEDITACIÓN LUNA DE SETIEMBRE



Esta época es donde celebramos el equinoccio de primavera, es el tiempo del renacer de la vida, como mariposas que salen de su crisálida a la luz rompiendo su capullo, desplegando las alas, remontando hacia las alturas, experimentando el placer de la expansión, la alegría y renovación. La madre naturaleza se cubre de vestidos nuevos, llenos de brillo y de color luego de haber vencido a la oscuridad del invierno irradiando nuevamente el poder de la luz, de la fertilidad, la libertad y la sabiduría de la transformación.

Como madre tierra el trabajo de los seres humanos es abrirnos y acrecentar la voluntad personal y grupal con la conciencia de un corazón de fuego que late irradiando amor verdadero ligado a las energías superiores y desde allí compartir constructivamente la conciencia grupal en la diversidad de expresiones. Cuando llega la primavera la luna llena sincroniza con la chispa divina cósmica de la resurrección de la vida en la tierra. El sentimiento semilla, de la belleza, armonía, y renacimiento forma nubes de luz y de color en cada ser humano y en el planeta, llenando de oportunidades y de fuerza a los recursos interiores y exteriores para las acciones y aspiraciones creadoras de cada ser.
El alma de la vida de la naturaleza emerge con todas su fuerzas y poder, y la luna llena despliega sus rayos de luz para purificar los obstáculos de la personalidad contaminada y pesada para despertar nuevamente.
Recibimos todos los seres humanos el más bello regalo que es la resurrección de la vida para celebrar la fiesta sagrada con cantos, danzas, bendiciones, gratitud y unidad. Tomar la energía para hacer nuestro trabajo de cavar en nuestros campos físicos, mentales y emocionales, y encontrar el tesoro de virtudes, dones y talentos de nuestro ser real.
La llegada de la prima-vera abre la coraza de cada semilla con el fuego solar y nos saca de la hipnosis y el engaño de los sentidos y nos inicia en un nuevo ciclo para que nuestro ser emerja con libertad y voluntad facilitando el paso por la vida como puente hacia lo espiritual cósmico divino. La nueva vida se amerita con gestos de sabiduría, generosidad, respeto, y ganando para sí la confianza de todos los vínculos del círculo sagrado. La buena medicina de las cualidades personales de la integridad ante las crisis y los cambios son las pruebas de la sabiduría de un corazón que ha recuperado la fuerza y la autoridad espiritual para crecer y expresar lo divino sanador en la tierra.

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